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14-09-2017

Elecciones en CTERA, ¿qué balance?

 

 

 

SURda

Opinión

Argentina

Rolando Astarita

 

El jueves 7 de septiembre se realizaron las elecciones nacionales en CTERA (Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina), la mayor entidad sindical docente del país. Se presentaron dos listas, la oficialista Celeste Violeta, encabezada por Roberto Baradel y Sonia Alesso; y la Multicolor, con Sebastián Henriquez  y Romina Del Pla. Henriquez es dirigente en Mendoza y Del Pla en Matanza, Buenos Aires. La Multicolor  agrupó a toda la oposición (listas Granate – Rosa – Azul y Blanca – Fucsia – Marrón – Lila – Verde – Gris – Roja y Negra).

Según la información del mismo día 7, escrutado el 55% de las mesas, el oficialismo se imponía con el 81% de los votos contra el 17% de la Multicolor. Henriquez y Del Pla habrían sido derrotados en sus respectivos distritos ( http://www.ctera.org.ar/index.php/prensa/comunicados-prensa/item/2797-contundente-triunfo-de-sonia-alesso-y-roberto-baradel-en-las-elecciones-de-ctera ).

Pues bien, de confirmarse estos datos (la información es escasa y parcial), cabe preguntarse por qué el oficialismo se impuso con semejante margen. La pregunta parece pertinente dados los análisis previos de la izquierda sobre cómo había quedado la Celeste Violeta luego de las luchas contra el ajuste de Cambiemos (cinco semanas de huelga en Buenos Aires). Es que se caracterizó que la dirección Alesso – Baradel está muy desprestigiada por no haber organizado ni continuado la pelea, y por haber firmado convenios que no satisfacen a las bases. Se consideró también que en todo el país “se extiende la bronca contra la burocracia de CTERA por sus reiteradas traiciones”. Y que los docentes “están haciendo un balance muy crítico de Baradel y se entusiasman con la posibilidad de una nueva dirección”. También que “hay muchas ganas de enfrentar al Gobierno”; que están dadas las condiciones para “organizar la bronca contra la burocracia”; y que “la burocracia teme seriamente que su claudicación ante el Gobierno lleve al fortalecimiento de la Multicolor” (estos análisis los tomé de diferentes sitios web de partidos de izquierda).

¿Por qué entonces los resultados del 7 de septiembre? En algún lado leí que el problema fue la baja participación de los docentes en las elecciones. Pero si esto fue así, ¿por qué hubo poca participación? Si los docentes están con ganas de movilizarse, y rechazan a los traidores, ¿por qué no fueron a votar por la Multicolor? Un razonamiento similar se aplica al argumento “hubo fraude”. Si los activistas se movilizan en contra de los traidores, ¿cómo puede imponerse el fraude? Al menos, no podría haber pasado sin serios enfrentamientos. Por último, es imposible explicar el triunfo de la Celeste Violeta “por la traición a los docentes”… de la Celeste Violeta. Tengamos en cuenta, además, que la dirección de CTERA está afirmando que “los docentes ratificaron la política gremial que viene llevando adelante la actual conducción”. ¿Qué respuesta se da a este análisis? ¿Acaso basta con decir que “hubo escasa participación y fraude”?

Una cuestión más general, y que da un marco a las preguntas que estoy formulando: desde hace mucho sostengo que en la izquierda existe una visión demasiado lineal y mecánica sobre la dinámica de la lucha de clases. Por eso, en la Crítica del Programa de Transición (Buenos Aires, 2014, Dónde empezar ediciones) objeté la creencia, tan común, de que la agudización de las crisis y de los padecimientos de las masas trabajadoras aumentan necesariamente “su firmeza y su espíritu de ofensiva” (para usar los términos de Trotsky). En oposición a esa idea, sostuve que las concesiones parciales pueden tener efectos negativos sobre la combatividad sindical. También señalé que en el movimiento de masas puede haber temor, esperanzas en alternativas burguesas, o simplemente puede suceder que los trabajadores piensen que no es posible modificar la situación. Cualquiera de estos factores, o alguna combinación de ellos, puede explicar por qué una lucha no sigue un camino lineal ascendente.

En este punto enfatizo la importancia de las visiones ideológicas y los entornos políticos (en especial, la relación de fuerzas entre las grandes clases sociales). Por ejemplo, en el caso de los docentes, ¿hasta qué punto muchos de los que votaron por el oficialismo no están convencidos de que Baradel – Alesso “obtuvieron en la negociación salarial lo máximo que era posible”? Asimismo, ¿hasta qué punto no influye en las bases la estrategia nacional estatista de la dirección de CTERA y las CTA? Por otra parte, entre los que no fueron a votar, ¿no habrá una porción que se abstuvo porque vota a Cambiemos y rechaza a la izquierda? ¿No es posible también que una parte de la oposición a Baradel tenga cierta inclinación, o tolerancia, hacia Cambiemos?

Naturalmente, si esto fuera así, habría que aceptar que las ideologías burguesas influyen, y mucho, en la intensidad de los combates reivindicativos. Y que por eso no bastaría con agitar “contra el ajuste de Macri” para ganar a las masas trabajadoras a las ideas de izquierda. Recordar también aquello que decía Lenin, que un socialista no se limita a ser un buen sindicalista. En otros términos, que es necesario articular todos los niveles de lucha, incluida la batalla contra las ideologías burguesas y contra las muy populares ideologías pequeño-burguesas nacionalistas.

Pueden ser esas u otras las respuestas de la izquierda, pero lo importante es reflexionar a fondo sobre lo ocurrido con la lucha docente y las elecciones. Lo peor que puede hacerse es eludir estos balances.

Fuente: https://rolandoastarita.blog/2017/09/10/elecciones-en-ctera-que-balance/

 
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